Mision del bibliotecario
Mision del bibliotecario EL SIGLO XV
Todos vosotros conocéis mejor que yo el pasado de vuestra profesión. Si ahora lo oteáis, observaréis cuán claramente se manifiesta en él que el quehacer del bibliotecario ha variado siempre en rigurosa función de lo que el libro significaba como necesidad social.
Si fuera posible ahora reconstruir debidamente ese pasado, descubrirÃamos con sorpresa que la historia del bibliotecario nos hacÃa ver al trasluz las más secretas intimidades de la evolución sufrida por el mundo occidental. Ello comprobarÃa que habÃamos tomado nuestro asunto, en apariencia tan particular y excéntrico —la profesión del bibliotecario—, según es debido, a saber: en su efectiva y radical realidad. Cuando tomamos algo, sea lo que sea, aun lo más diminuto y subalterno, en su realidad nos pone en contacto con todas las demás realidades, nos sitúa como en el centro del mundo y nos descubre en todas las direcciones las perspectivas ilimitadas y patéticas del universo. Pero, repito, no podemos ahora ni siquiera iniciar esa historia profunda de vuestra profesión. Queda enunciada aquà la tarea como un desideratum que alguno de vosotros, mejor dotado que yo para intentarlo, deberÃa realizar.
