1984
1984 Nunca volvió a ver a su madre. Después de comerse el chocolate, se sintió algo avergonzado y corrió por las calles mucho tiempo hasta que el hambre le hizo volver. Pero su madre ya no estaba allí. En aquella época, estas desapariciones eran normales. Todo seguía igual en la habitación. Sólo faltaban la madre y la hermanita. Ni siquiera se había llevado el abrigo. Ni siquiera ahora estaba seguro Winston de que su madre hubiera muerto. Era muy posible que la hubieran mandado a un campo de trabajos forzados. En cuanto a su hermana, quizás se la hubieran llevado -como hicieron con el mismo Winston- a una de las colonias de niños huérfanos (les llamaban Centros de Reclamación) que fueron una de las consecuencias de la guerra civil; o quizás la hubieran enviado con la madre al campo de trabajos forzados o sencillamente la habrían dejado morir en cualquier rincón.
El ensueño seguía vivo en su mente, sobre todo el gesto protector de la madre, que parecía contener un profundo significado. Entonces recordó otro ensueño que había tenido dos meses antes, cuando se le había aparecido hundiéndose sin cesar en aquel barco, pero sin dejar de mirarlo a él a través del agua que se oscurecía por momentos.
Le contó á Julia la historia de la desaparición de su madre. Sin abrir los ojos, la joven dio una vuelta en la cama y se colocó en una posición más cómoda.