Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Los buitres, posados en las ramas cubiertas de excrementos blanquecinos de los grandes árboles que había junto al cementerio, batieron sus alas hasta equilibrarse en el aire y se elevaron dibujando espirales abiertas. Aunque era temprano, Flory ya había salido de casa. Iba al Club para esperar a que Elizabeth llegase y pedirle entonces formalmente que se casara con él. Algún instinto que no alcanzaba a comprender le impulsaba a hacerlo antes de que los demás europeos regresaran de la selva.
