Subir a por aire
Subir a por aire ¿Conocen ustedes mi calle, la calle Ellesmere, en West Bletchey? Pero no importa, seguro que conocen otras cincuenta iguales a ella.
Ya saben cómo abunda este tipo de calles por todas las zonas suburbiales. Son siempre las mismas. Largas, larguísimas filas de casitas semiseparadas (la calle Ellesmere tiene 212 números; el nuestro es el 191), tan parecidas entre sí como las que construye el ayuntamiento y generalmente más feas, con sus fachadas de estuco, sus puertas impregnadas de creosota, sus setos de ligustro y su puerta principal de color verde. Los Laureles, Los Mirtos, Los Espinos, Mon Abri, Mon Repos, Belle Vue… Quizá, en una de cada cincuenta, algún individuo antisocial —que seguramente acabará en el asilo— ha pintado la puerta de la calle azul en lugar de verde.
