Caballero
Caballero —Han encontrado muerta a la rectora de la Universidad de Alicante. Mónica Llopis. ¿Te suena? —Ortiz lo mira con fastidio desde su escritorio cubierto de papeles y colillas de cigarro. —Claro que me suena. SalÃa en todos los periódicos. ¿Qué pasó? —Eso es lo raro. La encontraron en su casa, sin signos de violencia. La policÃa dice que fue un ataque al corazón, pero… hay algo que no cuadra.
A Caballero no le interesa mucho el tema al principio. No es la primera vez que alguien influyente cae en circunstancias sospechosas, y él ha aprendido a no meterse donde no lo llaman. Pero cuando su amigo Antonio Hidalgo, candidato a rector y una de las últimas personas en ver con vida a Llopis, lo llama con urgencia, todo cambia.
—Gabriel, necesito verte. Esto no es un simple infarto.
El periodista, empujado por la curiosidad y el instinto que lo ha mantenido a flote en el mundo del periodismo, empieza a hacer preguntas. Visita la universidad, habla con algunos profesores, revisa los últimos artÃculos publicados sobre Llopis. Descubre que la rectora estaba en medio de una lucha polÃtica feroz. HabÃa prometido reformas, una limpieza profunda en la administración. Y como suele suceder en estos casos, habÃa hecho enemigos.
