La aldea perdida

La aldea perdida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si estás enojada porque haya salido hoy del pueblo, puedes tranquilizarte. No ha tomado el camino de Canzana: yo mismo le he visto seguir el de Villoria.

La joven se puso roja como una amapola y con semblante airado respondió encarándose con el mayordomo:

—Á mí no me importa el camino que toman los demás. Eso queda para usted que pasa la vida fisgando cuanto entra y cuanto sale y averiguando lo que hay y lo que no hay.

Quino había festejado por mucho tiempo á aquella joven, su vecina, y aún seguía festejándola con intermitencias; pero su corazón inconstante volando hacia cuantas bellas acertaba á encontrar le causaba mil tormentos. Ultimamente se había prendado de una niña de Canzana, llamada Telva, y por ella la tenía casi olvidada. El dardo de Regalado la había herido, pues, en lo más vivo.

—No te enfades, mujer. Porque te quiero bien y me pesa que tomes disgustos sin motivo es por lo que te he prevenido. No faltaría alguno que te fuese con el cuento desfigurando lo que ha pasado…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker