La aldea perdida

La aldea perdida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Amigos, ¿no queréis bailar? Sentadas por ahí se ven todavía muchas guapas mozas que no tienen pareja. Y si os faltaran, nosotros estamos dispuestos á cederos las nuestras.

Los de Lorío respondieron con un sordo murmullo negativo. Y permanecieron en la misma actitud retraída, imponente.

No desmayó por esto el prudente Quino. Su cerebro artificioso le sugirió al instante nuevo recurso. Pretextando un quehacer cedió la pareja á su primo Bartolo, y haciéndose escanciar dos vasos de sidra por Martinán el tabernero, que había colocado debajo del corredor de D. Félix algunos garrafones para el servicio del público, se dirigió con ellos á Toribión de Lorío y á Firmo de Rivota, que se hallaban en primera fila y cortésmente les invitó á beber.

—Gracias —respondieron con marcada displicencia. —No tenemos sed ahora.

Entonces Quino comprendió que el asunto se ponía serio. Echó una mirada en torno. Vió que de Villoria había acudido poca gente: de los altos, ninguna: de Canzana mismo faltaban los más aguerridos. Y sintió cierto malestar muy explicable, que nadie por supuesto confundirá con el miedo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker