La aldea perdida
La aldea perdida Sin embargo, el magnánimo Quino, fértil en astucias, temiendo que la ventaja del número diese rápidamente la victoria á los de LorÃo, con algunos de sus compañeros rodeó la casa del capitán para sorprender á aquéllos por la retaguardia. Y en efecto llevó á cabo la maniobra con habilidad y presteza. Cayó de improviso sobre las filas de los enemigos, causando en ellas crueles estragos, produciendo gran confusión y alarma. Pero fué momentánea. Repuestos prontamente, se lanzaron sobre él más de treinta mozos del Condado á cuyo frente se hallaba el impávido Lin de la Ferrera, que ocupaba la retaguardia de la hueste y le obligaron á replegarse con sus diez ó doce compañeros hacia el Barrero, sitio más elevado del lugar.