Esperanza. La autobiografía
Esperanza. La autobiografía Las tensiones dentro de la Iglesia no eran nuevas. Cada reforma, cada intento de cambio, siempre encontraba oposición. Pero la fe auténtica no podía quedarse estancada. Había que avanzar, abrir puertas, encontrar nuevos caminos para llegar a la gente.
La institución tenía siglos de historia, tradiciones arraigadas, estructuras complejas. Pero el mensaje de Cristo no era burocracia ni poder, era servicio y entrega.
No era un desafío fácil. Cada paso traía nuevos obstáculos, críticas, incluso ataques. Pero el camino estaba trazado.
El objetivo era claro: una Iglesia en salida, una Iglesia que no se encerrara en sus propias seguridades, sino que fuera al encuentro de quienes más la necesitaban.
El Evangelio no es solo palabras, es un llamado a la acción. La fe sin obras es una fe muerta. Quien verdaderamente sigue a Cristo no puede dar la espalda a los pobres, a los descartados, a los que sufren en los márgenes de la sociedad.
