El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos —Cuando nos representamos la vida de los señores feudales de aquella época —del siglo catorce al quince, fecha en que se construyeron estos muros—, creemos cándidamente que entonces existÃan como ahora profundas diferencias entre el modo de vivir de los poderosos y el de los humildes, entre un tendero o un bolsista de nuestros dÃas y un paleto o un albañil, hay una zanja doblemente honda de la que separaba al poderoso señor de Diamonde del último de sus siervos y colonos. Esta torre lo proclamaba a gritos. ¿Qué comodidad, qué existencia siquiera decorosa permitÃa su estrecho recinto? Y para que los situemos en la realidad (la realidad de aquellas épocas que sólo vemos al través de la poesÃa), es preciso convenir en que el género de vida que en Diamonde se llevaba, y no pasiones vehementÃsimas, que no abundaban entonces ni ahora abundan, fue el verdadero origen del drama que dio base a la leyenda. Con afirmar esto, destruiré muchos romanticismos; pero si pudiésemos hoy reconstruir la existencia de entonces, con documentos y observaciones auténticas, verÃase que el hombre y la mujer han sido iguales siempre…