El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos 
La tigresa
L joven prÃncipe indiano Yudistira, famoso ya por alentado y justo, alegrÃa de sus súbditos y terror de los enemigos de Pandjala, tenÃa momentos de tristeza honda, por recelar que su fin estaba próximo y que morirÃa de muerte violenta. Un genio, en un sueño, se lo habÃa pronosticado, y Yudistira, en medio de su existencia de semidiós —siempre victorioso y siempre adorado de las mujeres y del pueblo, que veÃa en él a una encarnación de Brahma—, ocultaba en el pecho la roezón de la inquietud, y cada dÃa, al despertar, se preguntaba si aquél serÃa el postrero.
La mayor amargura era no saber por dónde vendrÃa el peligro. Cuando se ignora lo que se teme, el temor se exalta. No por esto vaya a creerse que Yudistira fuese un cobarde miserable. Al contrario, hemos dicho que Yudistira era un héroe. De él se referÃan cien rasgos de temeridad en batallas y cacerÃas; especialmente en la del tigre —en los selvosos montes de Bengala— habÃa realizado prodigios de temeridad y recibido heridas, de que guardaba señales en su cuerpo.
Pero asà es el hombre: cuando se arroja al peligro, le sostiene la esperanza de desafiarlo victoriosamente; y, en cambio, un agüero fatÃdico le rinde. No le importa exponerse a morir, ni aún morir, si le acompaña la ilusión de la vida.
