Las memorias de Mama Blanca
Las memorias de Mama Blanca Cuando en nuestra, hacienda, entre los tiernos verdores de los tablones de caña, allá, por el camino que venía de Caracas, como punto en el horizonte asomaba su cabeza venerable, Papá, Mamá y todos los que estuviesen en Piedra Azul se anunciaban mutuamente su presencia con voces de júbilo:
—¡Aquí está primo Juancho, Juan Manuel, aquí está primo Juancho!
Y se acercaban al pretil y siempre alegres lo contemplaban llegar a paso lento dentro de los anteojos de larga vista.
¿Por qué razón primo Juancho, siendo tan «ilustrado» como decía Mamá, o sea, tan cundido de conocimientos, no se hallaba en los Senados y Congresos, asombrando al país con su inteligencia, deleitándolo con su elocuencia y protegiéndolo con su honradez? Nadie en la familia se lo explicaba. Creían hallarse frente a uno de esos misterios crueles que con inicua injusticia impone la vida «porque sí».