El brillo de las luciérnagas
El brillo de las luciérnagas El niño se sentÃa como si estuviera viviendo en un rompecabezas donde las piezas no encajaban. Las miradas esquivas de su madre, los silencios de su abuela, y la forma en que su padre cambiaba de tema cada vez que preguntaba sobre el incendio. Todo apuntaba a algo que su familia querÃa esconder, algo que él estaba decidido a descubrir.
Una tarde, mientras jugaba con su hermano cerca de la puerta, notó algo que lo detuvo en seco: una pequeña grieta en el marco, casi imperceptible. Se agachó para examinarla y vio que, si presionaba en el punto exacto, podÃa escuchar un leve crujido, como si la madera estuviera cediendo.
—¿Qué haces? —preguntó su hermano, su voz más baja de lo habitual. —Nada —respondió, apartándose rápidamente.
Esa noche, esperó hasta que todos se durmieran. Con un destornillador que habÃa tomado de la cocina, se dirigió a la puerta. Su corazón latÃa con fuerza mientras trabajaba en silencio, aflojando los tornillos uno por uno. Cuando finalmente retiró el último, la puerta se abrió apenas un centÃmetro, dejando entrar un soplo de aire frÃo que olÃa a algo desconocido.