Amadeo I
Amadeo I «Caballero: Reciba usted la entusiasta felicitación de una señora desconocida para usted… Sentime ¡ay!, inundada de alegría cuando supe que había castigado al infame y presumido Alberique, y mi júbilo habría sido completo si hubiera usted dirigido su puntería al costado izquierdo en vez del derecho, para que quedase partido aquel corazón donde jamás anidó un sentimiento noble… He sabido con satisfacción que se agrava la herida de ese bigardo insolente. Lo celebro con toda el alma. Yo soy así, implacable con los que me han ofendido. Sé querer; no sé perdonar.
»En usted veo al hombre honrado que, cuando el caso llega, sabe proceder con vigor y arranque, comprometiendo su vida. Mis plácemes y vítores entusiastas al héroe. ¡Arriba los hombres de ánimo grande y corta estatura!… Cuando me han enterado de que el héroe es chiquitín de talla, he sentido por usted admiración más viva. Séame lícito decir que de niña jugué con muñecas más tiempo del que mi crecimiento permitía; que de mujer me agradan todas las variedades de muñecos. Entre lo pequeño y lo grande hay una escala de gratas sensaciones. Ya sabe usted que per troppo variar Natura è bella.
»Y no digo más por hoy. Deseo conocerle, más no es ocasión. La ocasión llegará… En tanto, valiente caballero, admita los sinceros plácemes de su amiga —Graziella».