Amadeo I
Amadeo I «Somos nueve hermanas… No te diré cuál es más joven o más vieja, pues nacimos juntas de un mismo vientre… Nuestro padre nos dedicó a diferentes artes. Cada cual escogió la más de su gusto. Una de mis hermanas se dedicó a bailarina, y ha venido muy a menos; es más desgraciada que yo, y hoy nadie le hace caso. Dos fueron cómicas: la una se dedicó a la tragedia, la otra a la comedia. Andan hoy regular; consideradas sí, pero muy discutidas…; que si eres, que si no eres… La que estudió para oradora brilla y aparenta, más con poca substancia. La que se aplicó a la tarea de componer versos heroicos, está por los suelos, más que yo quizás; la que hace versos alegres va viviendo…, da qué hablar, y los desocupados la festejan. La que actúa de observadora del cielo y del curso armónico de los astros, goza de gran predicamento. Pero la que ha subido más en el aprecio de las gentes y más éxitos alcanza es la que eligió el arte de la música, del dulce canto y tañer de concertados instrumentos. A mí ya me ves. No valgo para nada, por falta de materia con que pueda dar al mundo muestra y señales de mi grandeza… Las nueve hermanas nos vemos y nos visitamos a menudo para comunicarnos nuestras glorias y desdichas…».