Amadeo I
Amadeo I «Por una dama discretísima, la más afecta a Su Majestad la Reina, he sabido que esta planteó a su marido la cuestión en forma concluyente. No tenía ya paciencia para soportar los desprecios del patriciado de señoronas, que habían manifestado con descortesía su fanatismo y su inferioridad mental. ¿Querían Borbones? Pues dárselos. La santa Señora, que siente nostalgia honda de su tierra y de su casa ducal, saldrá de aquí dejando memoria eterna de sus virtudes. A cambio de esto no se llevará ni una hilacha. Huye de nosotros para librarse de los dos fantasmas que llenan su alma de terror: el carlismo y la Internacional. Anhela sacar a su esposo y a sus hijos de un país donde no hay hombres que sepan domar las pasiones, y establecer un Gobierno que sea garantía de la libertad y de la paz… Estos sentimientos y razones han ganado el ánimo del Rey, que, como ustedes saben, no tiene ambición. La Corona no le deslumbra; por conservarla y traer a la razón a los elementos que componen esta olla de grillos no quiere emplear la fuerza, ni derramar sangre española. Por tanto, es irrevocable su resolución de abdicar la Corona, y así lo ha manifestado a don Manuel Ruiz Zorrilla… Así lo ha manifestado… así lo ha dicho».