Amadeo I
Amadeo I —Bien quisiera volver a mi Patria —contestó la ninfa con voz tremante—. Esta patria postiza me rechaza. ¡Oh, España!… Vedo l'armi, vedo le mure, ma la gloria non vedo.
—Hechicera del Arno y Tíber, hija del Cardenal Fieramosca, ¿quién te trajo a España?
—Me trajeron, diez años ha, unos pobres coristas de ópera. Era yo mocita cuando mis padres rebuznaban, en este teatrón, los corales del Moisés y de La Gazza Ladra. Ya sabes lo que fui cuando abandonada de mis padres me metí en la vida traviattesca. Mucho he visto, mucho aprendí en esta tierra de la donosa picardía… Dragonetti me conoce bien. Voy a Palacio a despedir a unos parientes míos que moran en las alturas, los rufianes del Rey. Quiero dar a todos mis tiernos adioses.
—Sigue mi consejo, Graziella, y vete con los de tu raza.