Ángel Guerra

Ángel Guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Disminuya usted la necesidad, y disminuirán los delitos.

—¡Ay, qué filósofa y qué socióloga tan salada tenemos aquí!

—Yo no entiendo nada de esos terminachos. Lo que he dicho se llama caridad. No ponga usted motes a la ley divina… Y ahora vamos al tercer sermón.

IV

El tercer sermón fue breve. En pocas y resueltas palabras, Leré recomendaba a su amo que no se metiera en política, que dejase a los demás la misión de arreglar las cosas del Gobierno como quisiesen; que no llamase nunca enemigo al que pensara de otra manera que él, y afirmaba que en ningún caso se debe herir ni matar al prójimo, por la sola razón de llamarse blanca o llamarse azul. Llevado del íntimo placer que tales escarceos le producían, Ángel la estrechaba con dialéctica ingeniosa; pero la toledana se encastillaba con terquedad en sus afirmaciones, y no había medio de sacarla de ellas. No admitía el uso de las armas ni para el ataque ni para la defensa. «De modo —observó Guerra—, que según tú, no debe haber Guardia Civil.

—Yo no sé más sino que no se debe matar.

—Y la justicia humana tampoco, según tú, debe aplicar la pena de muerte.

—No matar, digo.

—Entonces, también suprimirás los ejércitos, que son la salvaguardia de las naciones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker