Ángel Guerra
Ángel Guerra —Te repito, querido Blas —le decía Simón atusándose los bigotes—, que no admito tu hospedaje, si no me pones la cuenta. No hay parentesco que valga. No están los tiempos para estas generosidades. Cada uno mire por sí, a la inglesa, pues de otro modo no hay libertad para…
La presencia de Ángel le cortó la palabra, y dejando al otro con la suya en la boca, se fue derecho hacia el que había sido su yerno por detrás de la iglesia, y con benevolencia y tiesura le dijo:
