Cádiz

Cádiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, señora doña María. Lord Gray escribió para mí. Perdóneme usted.

—¡De modo que tú!…

—Yo no tengo culpa… Lord Gray…

—Te ha trastornado el juicio —dijo doña María—. ¡Bonita y ejemplar conducta de una niña de tu condición, que representa una de las más principales casas de España! ¡Inés, vuelve en ti, por Dios, repara quién eres! ¿Es posible que una joven destinada?… Yo he observado que es tu natural de suyo profano a las mundanidades. Ya supieron lo que se hacían destinándote a ser casada y a ocupar alto puesto en la corte, que si por arte del demonio hubiérante consagrado al claustro o a un decoroso celibato… ¡pobre criatura!, tiemblo de pensarlo.

La ansiedad y zozobra que yo experimentaba no me permitieron reflexionar sobre las peregrinas ideas de doña María.

—No has sido tú educada por mí —prosiguió esta— que de haberlo sido… otra sería tu conducta…

—Señora madre —dijo Asunción llorando—. Inés no volverá a faltar más.

—Calla tú, necia. Después os ajustaré a vosotras dos las cuentas, pues dijo D. Paco que habíais bailado y cantado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker