Cádiz

Cádiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿No? —exclamó con extrañeza—. Pues debiera hacerlo. Me estaría riendo hasta mañana: dos palos, sí señor, o mejor cuatro. Los merece. Aborrezco a ese hombre con todo mi corazón. Él es quien aconseja a mamá que no nos deje salir, ni hablar, ni reír, ni pestañear. Asunción dice que es un zopenco. ¿No cree usted lo mismo?

—¡Que le den morcilla! —gritó una voz becerril en el fondo de la galería.

—Comparito —dijo otra voz dirigiéndose al orador— ¿todo ese enfao es verdá o conversasión?

—Señores —exclamó volviéndose a todos lados, un diarista almibarado, peli-crecido y amarillento— estos escándalos no son propios de un pueblo culto. Aquí se viene a oír y no a gritar.

—Camaraíta —preguntole con sorna un viejo chusco que allí cerca había— eso que osté ha dicho ¿es jabla o rebuzno?

—Sóplenme ese ojo —gritó otro.

—Señores, que el presidente nos va a echar a la calle y perderemos lo mejor de la sesión.

—Señora doña Presentacioncita —dije yo a la muchacha— bueno será que nos marchemos. La tribuna se alborota y no es prudente seguir aquí. Además los extraviados no parecen y debemos buscarlos fuera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker