Cádiz
Cádiz —¿Pero es en un teatro? Yo pensé que en una iglesia —dijo doña Flora.
—El estamento de próceres y clérigos se reunirá en una iglesia —indicó Amaranta— y el de procuradores en un teatro.
—No, no hay más que un estamento, señoras. Al principio se pensó en tres; pero ahora se ha visto que uno solo es más sencillo.
—Será el de la nobleza.
—No, hija, serán todos clérigos. Esto parece lo más propio.
—No hay más estamento que el de procuradores, en que entrarán todas las clases de la sociedad.
—¿Y dices que están pintando el teatro?

—Sí, señora. Le han puesto unas cenefas amarillas y encarnadas que hacen una vista así como de escenario de titiriteros en feria… En fin, monísimo.
—Para esta festividad quiere sin duda el Sr. D. Pedro los cincuenta uniformes amarillos y encarnados que le estamos haciendo, todos galoneados de plata y cortados en forma que llaman de española antigua.
