De Oñate a la granja

De Oñate a la granja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Días tardó el Sr. de Hillo en salir de su cavilación silenciosa; no estaba conforme, ni mucho menos, con el papel que forzosamente se le hacía representar en aquella comedia lúgubre, y una noche, después de cenar malamente, quiso romper ya el freno de la reserva o cortedad que le impedía dar suelta a las turbaciones de su alma; mas no encontrando la formulilla propia para empezar, se arrancó con unos versos de D. Francisco Javier de Burgos, a quien tenía por el primer poeta del siglo, y en tono altisonante recitó:

De cera en alas se levanta, Julio,

Quien competir con Píndaro ambicione;

Ícaro nuevo, para dar al claro

Piélago nombre…

«No me recite versos clásicos, D. Pedro —le dijo Calpena—, si no quiere que yo vomite lo que cené… ¡Vaya con lo que sale ahora!

—O al púgil claro que la elea palma

Al Cielo eleva, o rápidos bridones

Inmortalice…

—Que se calle usted, hombre, o allá le tiro una bota.

—Ya no me acordaba de que nos hemos hecho románticos. Así estamos. Hemos caído, nuevos ícaros, derretidas las alitas de cera, y nos hemos roto el espinazo…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker