El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo Además de esta sala había otra con ventana a la calle de la Sal, cuya elegante pieza no desmerecía de la anterior en lujo ni en exquisitos muebles, pues su sillería de paja adornada con vistosos festones, y tan aéreas que cada pieza parecía dispuesta a caer por su lado, no hubieran hallado compradores en el Rastro. En esta sala estaba el taller. ¿El taller de qué? Los Requejos tenían tres industrias: la venta, los préstamos, y la confección de camisas, que en los días a que me refiero eran cortadas por doña Restituta y cosidas por Inés. Allí estaba Inés desde las cinco de la mañana hasta las once de la noche, trabajando sin cesar en beneficio de la sórdida tacañería de sus tíos. Una orden expresa de doña Restituta le impedía salir de aquel cuarto: no bajaba a la trastienda sino a la hora de comer; no se le permitía asomarse a la ventana; no se le permitía cantar ni leer un libro; no se le permitía distraerse de su obra perenne, ni mencionar a su tío, ni recordar a su madre, ni hablar de cosa alguna que no fuera la honradez de los Requejos, y la longanimidad de los Requejos.