El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo Allí no había perros ni gatos, ni animal alguno, si se exceptúan los ratones, para cuya persecución D. Mauro tenía un gato de hierro, es decir, una ratonera. Los infelices que caían en ella eran tan flacos, que bien se conocía estaban alimentados con perfumes. Un perro hubiera comido mucho: un jilguero habría necesitado más rentas que un obispo: una codorniz hubiera echado la casa por la ventana: las flores cuestan caras, y además el agua… La fauna y la flora fueron por estas razones proscritas, y para admirar las obras del Ser Supremo, los Requejos se recreaban en sí mismos.
Me falta ahora hacerme cargo de otro ser que habitaba la casa durante el día: me refiero al mancebo.
