El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo 
—Ese es el mejor sistema, Sr. D. Mauro. Con las amenazas, con el encierro, con las privaciones, con el trabajo excesivo no conseguirán Vds. sino que la muchacha les odie, y se enamorisque del primer pelafustán que pase por la calle.
Asà hablaron el comerciante y el leguleyo. Despidiéronse después, y el segundo salió a la calle por la tienda. Retireme a toda prisa; pero aunque no hice ruido, doña Restituta, con su sutilÃsimo órgano auditivo debió sentir no sé si mi aliento o el ligero rumor de un ladrillo roto que se movió bajo mis pisadas. Esto produjo cierta alarma en su vigilante espÃritu, y saliendo al encuentro de su hermano que subÃa, le dijo:
—Me parece que he sentido ruido. ¿Tendremos ladroncitos? Anoche hicieron un robo en la calle Imperial, metiéndose por los tejados.
Registraron toda la casa, mientras yo, metido entre mis sábanas, fingÃa dormir como un talego. Al fin convencidos de que no habÃa ladrones se acostaron. Mucho más tarde advertà que doña Restituta registraba la casa segunda vez, hasta que todo quedó en silencio. Cerca ya de la madrugada oà ruido de monedas. Era doña Restituta contando su dinero. Después la sentà salir de su cuarto, bajar a la trastienda y de allà al sótano, donde estuvo más de una hora.
