El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —Toca con tus dedos en la puerta para que yo te sienta.
Inés dio algunos golpecitos en la madera, y después me interrogó:
—¿Tardarás mucho en sacarme? Escribe a mi tío para que venga por mí.
—Tu tío no conseguiría nada de estos cafres. Espera y confía en mí. Chiquilla, hazme el favor de besar la puerta.
Inés besó la puerta.
—Yo te sacaré de esta casa, prenda mía, o no soy Gabriel —le dije—. Haz por no disgustarles. Si te quieren sacar de paseo no te resistas. ¿Oyes bien? Déjame a mí lo demás. Adiós, que viene la culebra.
—Adiós, Gabriel. Estoy contenta.
Ambos besamos la barrera que nos separaba, y el diálogo acabó, porque consumado en el despacho de los préstamos el asesinato pecuniario, salieron las víctimas, y tras ellas, doña Restituta, radiante de ferocidad avariciosa. En su cara se conocía que había hecho un buen negocio.
