El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo Una segunda detonación seguida del estruendo de la fusilería, nos dejó paralizados de estupor. Inés miró a la Virgen, y el cura encarándose solemnemente con la santa imagen, dirigiole así la palabra:
—Señora: proteged a vuestros queridos españoles, de quienes fuisteis reina y ahora sois capitana. Dadles valor contra tantos y tan fieros enemigos, y haced subir al cielo a los que mueran en defensa de su patria querida.
Quise abrir la ventana; pero Inés se opuso a ello muy acongojada. Juan de Dios, que al fin traspasó el umbral, se había sentado tímidamente en el borde de una silla puesta junto a la misma puerta, donde Inés le reconoció al fin, mejor dicho, advirtió su presencia, y antes que formulara una pregunta, le dije yo:
—Es el Sr. Juan de Dios, que ha venido a acompañarme.
—Yo… yo… —balbució el mancebo en el momento en que la gritería de la calle apenas permitía oírle—. Gabriel habrá enterado a Vd…
—El miedo le quita a Vd. el habla —dijo Inés—. Yo también tengo mucho miedo. Pero Vd. tiembla, Vd. está malo…
