El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —Mi general —decía a Daoíz—. Mientras su merced y yo estemos aquí, no se perderán las Españas ni sus Indias… Allá va el petardo… Venga ahora acá el destupidor. Cómo rempuja pa tras este animal cuando suelta el tiro. ¡Ah! ¿Ya estás aquí, Tripita? —gritó al verme—. Toca este instrumento y verás lo bueno.
El combate llegaba a un extremo de desesperación; y la artillería enemiga avanzó hacia nosotros. Animados por Daoíz, los heroicos paisanos pudieron rechazar por última vez la infantería francesa que se destacaba en pequeños pelotones de la fuerza enemiga.
—¡Ea! —gritó la Primorosa cuando recomenzó el fuego de cañón—. Atrás, que yo gasto malas bromas. ¿Vio Vd. cómo se fueron, señor general? Sólo con mirarles yo con estos recelestiales ojos, les hice volver pa tras. Van muertos de miedo. ¡Viva España y muera Napoleón!… Chinitas, ¿no está por ahí Chinitas? Ven acá, cobarde, calzonazos.
Y cuando los franceses, replegando su infantería, volvieron a cañonearnos, ella, después de ayudar a cargar la pieza, prosiguió gritando desesperadamente: