El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —¿No está? —pregunté—. ¿Los han puesto en libertad?
—No —dijo secando el sudor de su frente—. Todos los presos que estaban aquí han sido entregados a los franceses. Se los han llevado al Buen Suceso, al Retiro, no sé a dónde… ¿Pero no conoces el bando? Los que sean encontrados con armas, serán arcabuceados… Los que se junten en grupo de más de ocho personas, serán arcabuceados… Los que hagan daño a un francés, serán arcabuceados… Los que parezcan agentes de Inglaterra, serán arcabuceados.
—¿Pero dónde está Inés? —exclamé con exaltación—. ¿Dónde está? Si esos verdugos son capaces de sacrificar a una niña inocente, y a un pobre anciano, la tierra se abrirá para tragárselos, las piedras se levantarán solas del suelo para volar contra ellos, el cielo se desplomará sobre sus cabezas, se encenderá el aire, y el agua que beban se les tornará veneno; y si esto no sucede, es que no hay Dios ni puede haberlo. Vamos, amigo: hagamos esta buena obra. ¿Dice Vd. que están en el Retiro?