El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —¡Ja, ja! —exclamó el sacerdote poniéndose amarillo—. Ya salimos con la muletilla. Como si uno no tuviera autoridad para desmentir tales rumores; como si uno no fuera amigo de personas que le enteran de lo que pasa; como si uno no estuviera al tanto de todo.
Diciendo esto, D. Celestino no quitaba de mí los ojos, buscando sin duda una discreta conformidad con sus afirmaciones. En tanto Santurrias, que era uno de los sacristanes más tunos y desvergonzados que he visto en mi vida, no cesaba de burlarse de su superior jerárquico, bien contradiciéndole en cuanto decía, bien cantando con diabólica música una irreverente ensaladilla compuesta de trozos de sainete mezclados con versículos latinos del Oficio ordinario.
—¡Ay señor cura, señor cura! —dijo—. Si veremos correr a su paternidad por el camino de Madrid con los hábitos arremangados. ¡Ja, ja, ja!
Préstame tu moquero
si está más limpio
para echar los tostones
que me has pedido.
Asperges me, Domine, hissopo, et mundabor.