El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo No puedo menos de decir que toda aquella gente me repugnaba, y en cuanto a sus intenciones y propósitos, todo me parecía absurdo sin explicarme por qué.
—Estúpidos —decía para mí— ¿pensáis que semejante gatería es capaz de quitar y poner reyes a su antojo?
Pero en la noche de aquel mismo día fue cuando pude medir en toda su inexplorada profundidad el abismo de ignorancia y fanatismo de aquel puñado de revolucionarios. No hallando otro alivio a mi aburrimiento que la asistencia a la taberna en compañía de Lopito, en cuanto cerró la noche procuré tranquilizar a D. Celestino y me fui allá. Lopito, que me aguardaba con impaciencia, me dijo al verme a su lado:
—Me alegro de que hayas venido, pues con eso no perderás lo mejor. Aquí está reunida toda la gente, y después… después veremos.