Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Los que no vociferaban en las calles vociferaban en los balcones, y si un momento antes los madrileños, en gran parte, eran simplemente curiosos, después de la aparición de la artillería todos fueron actores. Cada cual corría a su casa, a la ajena o a la más cercana en busca de un arma y, no encontrándola, echaba mano de cualquier herramienta. Todo servía con tal que sirviera para matar.
El resultado era asombroso. Yo no sé de dónde salía tanta gente armada. Cualquiera habría creído en la existencia de una conjuración silenciosamente dispuesta, pero el arsenal de aquella guerra imprevista y sin plan, movida por la inspiración de cada uno, estaba en las cocinas, en los bodegones, en los almacenes al por menor, en las salas y tiendas de armas, en las posadas y en las herrerías.