Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Pero un poderoso elemento nuevo vino a reforzar el ejército de Andalucía. La Junta de Sevilla había indultado el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y esto trajo una partida que, si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no temía combatir, y, fuertemente disciplinada, dio al ejército excelentes soldados. Resultaba, pues, un inmenso amasijo, la flor y la escoria de la Nación: cuerpos reglamentados españoles, con algunos valones y suizos, regimientos de línea, que eran la flor de la tropa española; regimientos provinciales, que ignoraban la guerra, pero que se disponían a aprenderla; honrados paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y excelentes tiradores, y, por último, contrabandistas, vagabundos de la sierra, holgazanes convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patriótico que inflamaba el país; perdidos y merodeadores, que ponían al servicio de la causa nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el país tenía, desde su general más hábil hasta el último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y colega de los que mantearon a Sancho. Removido el seno de la Patria, echó fuera cuanto habían engendrado los gloriosos y degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo brazo luchó con el derecho y el izquierdo.