Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputamos el paso. Por los vecinos que salieron a recibirnos, supimos que la división Vedel había pasado por allí al anochecer en dirección a la Carolina. Nuestro general determinó salir sin demora para Andújar, pero aún tuvimos tiempo de llegamos a la casa de nuestro don Diego, donde la condesa y las niñas con el afable preceptor nos recibieron y agasajaron cumplidamente. En aquel breve y placentero respiro, hubimos de apreciar la bondad de la señora y la simplicidad del condesito, que no tuvo discreción bastante para ocultar a su madre las mil chabacanas sandeces y majaderías picarescas que aprendió en la desenfadada sociedad del campamento. Dionos la señora pan, algunas libras de chocolate y un repleto zaque de buen vino, que habían podido salvar de la rapacidad francesa en aquellos días. Y no hubo tiempo para más. Cometas y tambores nos llamaron con clamor a un tiempo cariñoso y guerrero. ¡Adiós, adiós!, salimos a escape en requerimiento de nuestras cabalgaduras. Apuntaba el alba risueña y amorosa cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir del pueblo. Era el 19 de julio.