Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Capitulación
Las alegrías de aquel momento sublime movían de una parte a otra un oleaje de actividad y de entusiasmo. Era como una segunda batalla en que los sentimientos patrióticos chocaban con exaltación parecida al furor de los combates. Allí había desaparecido la persona humana, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la nación, que era, sin duda, la que conmovía la tierra con sus alaridos de gozo. Nos embriagaba la idea de que el ejército francés capitulaba, entregándonos todos sus hombres, todo su armamento. Con un rugido de patriotismo delirante, mi amigo Marijuán me dijo: «Y ahora… que vuelva ese señor Napoleón a meterse con nosotros… Chico, ya podremos comernos el mundo. La Junta de Sevilla será una remilgada si no nos manda conquistar París. ¡Viva España!».