Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Ved otro singular tipo. Allí viene, avanzando despacito, apoyándose en un grueso bastón y seguido de un perrillo travieso que ladra a todo transeúnte, por pura fanfarronería y sin intención de morder. Era el Padre fray Mateo del Busto, lector y calificador de la Orden de Mínimos, capellán del segundo tercio de voluntarios de Zaragoza, insigne varón, anciano y achacoso que visitaba ordinariamente todos los puestos de peligro, socorriendo heridos, auxiliando moribundos, llevando municiones a los sanos y animando a todos con su dulce palabra. Entró en el Reducto, rendido al peso de una cesta grande y pesada.
—Estas tortas —dijo, sentándose en el suelo y sacando uno por uno los objetos que iba nombrando— me las ha dado la excelentísima señora condesa de Bureta, y estas empanadas, don Pedro Ric. Aquí tenéis también un par de lonjas de jamón que son de mi convento. A ver qué os parece esta botella de vino. ¿Cuánto darían por ella los gabachos que tenemos enfrente?
Todos miramos hacia el campo. El perrillo, saltando denodadamente a la muralla, empezó a ladrar a las líneas francesas.