Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Cuando anocheció, empezamos a abrir huecos en los tabiques para comunicar todas las casas de una misma manzana. A pesar del incesante ruido del cañón y la fusilería, en el interior de los edificios pudimos percibir el golpear de las piquetas enemigas, ocupadas en igual tarea que nosotros.
A eso de las diez de la noche, nos hallábamos en una que debía ser inmediata a la de Manuela Sancho cuando sentimos que, por conductos desconocidos, por sótanos, pasillos o subterráneas comunicaciones, llegaba a nuestros oídos el rumor de las voces del enemigo. Una mujer apareció azorada por una escalerilla, diciéndonos que los franceses estaban abriendo un boquete en la pared de la cuadra. Bajamos al instante, pero aún no estábamos todos en el patio frío, estrecho y oscuro de la casa, cuando, a boca de jarro se nos disparó un tiro, y un compañero fue levemente herido en el hombro.
A la escasa claridad percibimos varios bultos que sucesivamente se internaron en la cuadra e hicimos fuego, avanzando después con brío tras ellos.