Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Después retiramos los muertos y heridos, y tuve el sentimiento de encontrar entre éstos a Agustín Montoria, aunque no era de gravedad el balazo recibido en el brazo derecho. Mi batallón quedó aquel día reducido a la mitad.
Cada día, cada hora, cada instante, las dificultades crecientes de nuestra situación militar se agravaba con el obstáculo que ofrecía número tan considerable de víctimas, hechas por el fuego y la epidemia. Hacinados estaban allí unos sobre otros, sin poder recibir auxilio, multitud de hombres destrozados por horribles heridas.
Llegó un día en que cierta impasibilidad, más bien espantosa y cruel indiferencia, se apoderó de los defensores, y nos acostumbramos a ver un montón de muertos, cual si fuera montón de sacas de lana; nos hicimos a ver sin lástima largas filas de heridos arrimados a las casas, curándose cada cual como mejor podía. La familiaridad con el peligro había transfigurado nuestra naturaleza, infundiéndole el desprecio absoluto de la materia y total indiferencia de la vida.