Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Las monjas abrían de par en par las puertas de sus conventos, rompiendo a un tiempo rejas y votos; disponían para recoger a los heridos sus virginales celdas, jamás holladas por planta de varón. Dentro de las iglesias ardían mil velas delante de mil santos; mas no había divinos oficios, porque los sacerdotes, lo mismo que los sacristanes, estaban en la muralla. Toda la vida, en suma, desde lo religioso hasta lo doméstico, habíase alterado, y la ciudad no era la ciudad de otros días. Ninguna cocina humeaba, ningún molino molía, ningún taller funcionaba, y la interrupción de lo ordinario era completa en toda la línea social, desde lo más alto a lo más bajo.