Episodios nacionales para ninos

Episodios nacionales para ninos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Funestísimo fue para nosotros aquel día, porque en él cayeron dos granadas en la casa del canónigo Ferragut, medianera con la nuestra, y la explosión fue tal, que el tejado bajó a confundirse con los cimientos. Tuve noticia del siniestro hallándome en Alemanes, y estuve en horrible ansiedad hasta que terminado mi servicio pude correr a la calle de Cat-Real. Con alegría vi que la casa en que morábamos estaba intacta, aunque en peligro de caerse también por la repentina falta e apoyo de la contigua. Di mentalmente gracias a Dios, y hallando a Siseta junto al lecho de su hermanito, que había empeorado sensiblemente. Los vagabundos Badoret y Manalet continuaban ausentes. ¿Habrían perecido entre los escombros de la casa del canónigo? No hallaba yo medio de tranquilizar a Siseta, ni en lo humano había consuelo posible para tal serie de infortunios, ensarzados en un fatal hilo como las cuentas de un rosario. Sin que le llamáramos, se nos presentó el infeliz don Pablo, que, después de pulsar y examinar al chiquillo, pronunció la escueta y desconsoladora formulilla terapéutica: «Agua, agua…». Luego, desarrugando el ceño, repitió sus jeremíacas peticiones de socorro.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker