Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos ¡Oh, ansiedad peor que la muerte; oh, incertidumbre peor que la certeza de las mayores desdichas! ¡Y yo clavado en aquella cama más lúgubre que un ataúd!
Alvarez, según oí, se agravaba por instantes, y recibió los sacramentos el mismo día 9; pero aún en tal situación insistía en no rendirse, repitiendo esto con palabras enérgicas, lo mismo dormido que despierto. Por la tarde corrió el rumor de que al día siguiente entrarían los franceses. La multitud acudió a la residencia del general y alborotó largo rato pidiendo a su excelencia que saliese de nuevo a gobernar la plaza.
Dicen que Alvarez, en su delirio, oyó los populares gritos, e incorporándose dispuso que resistiéramos a todo trance. A pesar de esto ya no se hablaba más que de capitulación. ¡Capitular! Parecía imposible tal cosa cuando aún existía pegado a las esquinas el bando de don Mariano: «Será pasada inmediatamente por las armas cualquier persona a quien se oiga la palabra capitulación u otra equivalente».