Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos El Cuartel General retrocedió; diéronse órdenes, corrieron los oficiales de un lado para otro, resonó un murmullo elocuente en todo el ejército. Sin esperar a más, corrí al Arapil para anunciar que todo cambiaba.
Las órdenes, transmitidas con rapidez increíble, llevaban en sí el pensamiento del General en Jefe. Todos lo adivinamos con la penetración de las multitudes guerreras. El plan era precipitar el centro contra el claro de la línea enemiga, y al mismo tiempo arrojar sobre el Arapil Grande toda la fuerza de la derecha, que hasta entonces había permanecido en el llano en actitud expectante.
Hallábame cerca del lugar de partida cuando un estrépito horrible hirió mis oídos. Era la artillería de la izquierda enemiga, que tronaba contra el gran cerro. Nuestra derecha, compuesta de valientes batallones, subía en el mismo instante a sacar de su aprieto a los incomparables highlanders, 23 de línea y 3.° de ligeros, cuyas proezas he descrito.