Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Pero no había tiempo que perder. Era preciso arrojar hombres y más hombres sobre aquel montón de tierra; era preciso echar a los franceses de Santa María de la Peña, y después seguir subiendo, subiendo hasta plantar los pabellones ingleses en lo más alto del Arapil Grande.
—El refuerzo ha venido casi antes que la contestación —dije al brigadier Pack—. ¿Qué debo hacer?
—Tomar el mando del 23 de línea, que ha quedado sin jefes. ¡Y arriba, siempre arriba!
Los franceses parecían no dar ya gran importancia a Santa María de la Peña, y coronaron la altura. Las columnas, escalonadas con gran arte, nos esperaban a pie firme. Allí no había posibilidad de destrozarlas con la caballería, ni de hacerles gran daño con los cañones, situados a mucha distancia. Era forzoso subir a pecho descubierto y echarles de allí, como Dios nos diera a entender.
Tocó al 23 de línea la gloria de avanzar el primero contra las inmóviles columnas francesas que ocupaban la altura. ¡Espantoso momento! La escalera, señores, era terrible, y en cada uno de sus fúnebres peldaños, el soldado se admiraba de encontrarse con vida. Si en vez de subir, bajase, aquélla sería la escalera del infierno. Y, sin embargo, las tropas de Pack y de Leith subían. ¿Cómo? No lo sé.