Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Caí abrazado y constreñido por aquel dragón, pues dragón me parecía. Me sentí apretado por él, y rodamos por no sé qué declives de tierra, entre mil cuerpos, los unos muertos e inertes, los otros vivos y que corrían. Yo no vi más: sólo sentí que en aquel rodar veloz llevaba el águila fuertemente cogida en mis brazos. La boca terrible del monstruo apretaba cada vez más mi brazo, y me llevaba consigo, los dos envueltos, confundidos, el uno sobre el otro y contra el otro, bajo mil patas que nos pisaban, entre la tierra que nos cegaba los ojos, entre una obscuridad tenebrosa, entre un zumbido tan grande, como si todo el mundo fuese un solo abejón; con todos los síntomas confusos de haberme convertido en constelación, en una criatura circunvaladora, en la cual todos los miembros, todas las entrañas, toda la carne y sangre y nervios daban vueltas infinitas y vertiginosas alrededor del ardiente cerebro.