Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos «Dejadme morir, dejadme dormir, dejadme soñar…». Esto decÃa yo a las buenas almas que tomaron a su cargo la magna función caritativa de arrancarme de las negras manos de la muerte para tomarme a la vida. Mi cuerpo acribillado y mi cráneo lleno de fieros golpes se oponÃan enérgicamente a mi resurrección. Por ésta luchaban heroicas mujeres, empleando los recursos fÃsicos y espirituales más poderosos. Mi delirio febril primero, mis despejados sentidos después, me permitieron apreciar la presencia de las dos naturalezas, humana y angélica… Al deciros esto, traigo nuevamente a mi particular historia el Cuento de Hadas que os entretuvo brevemente al oÃr mis relatos del 2 de Mayo y Bailén. El cuento no resultó al fin tan fantástico como pudisteis creer. Sus vagas tintas azuladas y opalinas hubieron de trocarse en reales de cosa viviente.
Pero como ello no es historia, os ruego que no me tengáis por soñador, y que apreciéis la reaparición de la Princesita como fábula más ingeniosa que verdadera. Y si corriendo y volando en el imaginar, llegáis a sostener que la tal Princesita después de resucitarme, tuvo la dignación de consentir en ser mi esposa, no diré una sola palabra para desmentiros.