Fortunata y Jacinta
Fortunata y Jacinta —Mela pa ti… —replicó el Pituso con brío, y se echó a reír, alabando su propia gracia.
Las tres mujeres se rieron mucho también de aquella salida tan fina, e Izquierdo, rascándose la noble frente, dijo así:
—La señorita… a cuenta que ahora le enseñará a no soltar exprisiones.
—Buena falta le hace… En fin, vámonos.
Juanín hizo alguna resistencia; pero al fin se dejó llevar, seducido con la promesa de que le iban a comprar un nacimiento y muchas cosas buenas para que se las comiera todas.
—Ya le he prometido al señor de Izquierdo —dijo Guillermina—, que se le procurará una colocación, y por de pronto ya le he dado mi tarjeta para que vaya a ver con ella a uno de los artistas de más fama, que está pintando ahora un magnífico Buen Ladrón. Vaya…, quédese con Dios.