Memorias de un cortesano de 1815

Memorias de un cortesano de 1815

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tras nosotros corría alguien. No le mirábamos. Sentimos carcajadas, blasfemias, un juramento horrible, qué sé yo… Corríamos siempre; las dos damas se separaron de mí y se quedaron detrás. ¡Ay!, yo era el viento mismo.

Vi dos hombres que andaban en dirección contraria a la mía y su presencia me dio aliento… ¡dos hombres que no eran, o al menos no parecían ladrones ni asesinos! —¡Socorro, favor! —repetí con ahogado aliento.

Detuviéronse ellos. Me pareció ver una cara conocida; pero en mi azoramiento no llegué a formar juicio alguno… Detúveme yo también. En el mismo momento sentí un ¡ay! agudísimo. Era Presentacioncita que había caído al suelo. Doña Salomé se había parado en el mismo sitio. Retrocedí, porque la presencia de los dos desconocidos me infundió algún valor y porque mirando hacia atrás observé que nuestros perseguidores se habían quedado muy lejos.

Uno de los dos desconocidos se adelantó corriendo a levantar del suelo a Presentacioncita, mientras el otro soltó la risa diciendo:

—Si es Pipaón.

—¡Ah! ¿Es Vd. señor duque? Hemos sido atacados por unos tunantes… Vamos a ver si se ha hecho daño esa niña.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker