Memorias de un cortesano de 1815
Memorias de un cortesano de 1815 —Es hombre que pone bien la pluma, según parece.
—Vino por vez primera con el general Vigodet —añadió Paquito Córdoba—. Su Majestad le ha recibido después en varias ocasiones, y nunca he podido averiguar…
—¿No ha dejado traslucir nada?
—Absolutamente nada.
—Hoy ha durado la conferencia dos horas.
—¿Y ninguno de Vds. sabe nada? —repitió Ugarte, interrogando todos los semblantes—. Yo estoy confundido.
—No sabemos una palabra.
—Pues estamos bien… ¿Apostamos a que este tunante de Pipaón lo sabe todo?
—Ni una palabra —respondí tan confuso como los demás.
Y era la verdad que nada sabía. Más adelante todos desciframos el enigma, que me hizo decir no hay función sin fraile; pero no ha llegado aún la ocasión de revelarlo.