Mendizábal
Mendizábal —Usted, por no ser menos… ya.
—Y digo más: bien podría resultar que D. Juan de Dios Álvarez y un servidor de usted fuéramos parientes, pues Méndez somos los dos: él hijo de Cádiz, yo, de San Roque, frente a Gibraltar. ¿Quién me asegura que no seamos ramas del mismo tronco? Porque eso que cuentan de que el Sr. Álvarez y Méndez no viene de casta de cristianos viejos, es calumnia, señor; cosas que inventa la maldad del absolutismo para rebajar a los patriotas… En fin, que como mis compañeros de oficina ven en mí a un partidario furibundo del señor Ministro nuevo, me han puesto el remoquete de Mendizábal, y así me dejo llamar, y me río… me río…